Durante las últimas décadas, el esfuerzo se ha dirigido de un modo ciego y testarudo, hacia un desarrollo de la empresa en términos cuantitivos y económicos. El éxito se ha basado, en gran medida, en una cuestión de cifras, aquellas empresas con mayores dividendos y capacidad de crecimiento (cuantitativo) han sido consideradas con mayor éxito. Esta salvaje carrera de números parece no haber llevado a otro lugar que a una loca espiral de más y más: más trabajo, más estrés, más presión, más insatisfacción, más infelicidad...etc. y así lo pone de manifiesto el momento de “crisis” económica global que se está viviendo.